Fuimos las primeras en despertar y eso que ya eran las 6:30a.m.. En este albergue tenemos desayuno, así que aprovechamos al máximo, sobretodo para tomarnos algo calentito.

Durante la noche hubo tormenta, así que tuvimos que correr para meter dentro las zapatillas para que no se mojasen y, medio dormidas, casi nos caemos de la cama.

Mientras desayunábamos, solo pensábamos en que no nos lloviera, por el momento teníamos suerte, solo estaba chispeando.

Una de nosotras, tras meditarlo mucho, decidió cambiar las zapatillas por las “sandalias de montaña” con calcetines para evitar más roces, ya que le habían salido varias ampollas. Una decisión acertada, ¡nunca pensamos que seria tan cómodo!

Son las 7.00h, empezábamos a caminar. En esta etapa tampoco estamos solas, seguimos con nuestros compañeros de viaje.

A 3,6 km aproximadamente, después de salir de Pontevedra, se encuentra el desvió para hacer la variante espiritual, pero nosotras seguimos por el camino tradicional para llegar a Caldas de Reis.

El camino pasa por muchos viñedos y la verdad es que son espectaculares. Además,  sobretodo en los primeros 10 km, se adentra en el bosque y pudimos disfrutar de cada paso.

Esta etapa no es complicada pero hasta llegar “A Portela” (Cancela) hay varias subidas. La etapa se nos hace corta y entretenida, a pesar de sus 22 kilómetros. Además, todos los peregrinos la hicimos divertida, no paremos de cantar y bailar durante todo el camino.

Sin duda merece la pena el desvío de 400 metros para visitar las Cascadas del río Barosa. El acceso es  fácil; entre A Portela y Briallos, justo donde el camino contacta con la nacional, debemos cruzar ésta para tomar la carretera de acceso a las cascadas (está señalizado).

Llegamos temprano a Caldas de Rei, y justo después de soltar las pesadas mochilas, nos vamos a una taberna situada en la entrada del pueblo, a la vera del río Umia, justo debajo del puente, llamada “O Muiñó” que significa “O Molino”.

La taberna esta abierta desde el año 1947 y sigue tal cual; merece la pena una visita, aunque sólo sea para tomar un Albariño (vino de la cercana Ría de Arousa).

Nosotros aprovechamos para abrir y cerrar la taberna, tanto a la hora de comer, como a la hora de la cena y, por supuesto, Albariños cayeron unos cuantos. Y obviamente, no pudieron faltar nuestro chupitos de crema de orujo (no hay que irse sin probarlos).

Taberna que recomendamos 100%, se podría decir lo siguiente: “bueno, bonito y barato”, además de acogedor. Aquí coincidimos con el famoso gaitero Carlos Nuñez. Aprovechamos para hacernos una foto con él como si fuéramos los típicos fans adolescentes. Él amablemente, nos siguió la juego.

La localidad de Caldas de Reis es famosa por sus balnearios de aguas termales. Estas aguas tienen una composición que le confiere propiedades “curativas”.  El albergue público “La Posada de Doña Urraca” se sitúa en el centro del pueblo. Hay un total de 50 plazas a 6 euros la noche. No tenemos muy buenas referencias de este alojamiento, pero podéis optar y os aconsejamos el albergue privado “O Cruceiro” (12 euros en una habitación compartida de 4 camas).

Después de comer, decidimos aprovechar para la lavar bien la ropa, ya que estábamos a  mitad de camino hacia Santiago. Os aconsejamos que en vez de esperar en el albergue, os desplacéis a la lavandería de Caldas de Reis y en 1 hora tendréis vuestra ropa limpia y seca.

Fue un día de locos, un no parar desde que sonó el despertador hasta que pusimos la alarma para el día siguiente. Compartimos muchísimos momentos con nuestros compañeros y amigos del camino. Fue sin duda, uno de los mejores días de toda nuestra ruta.

Caímos rendidas en la cama, eran las 2:00 a.m., mañana tocaba madrugar y seguir nuestro camino. Fue apagar las luces y empezar a roncar.

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