Los peregrinos nos pusimos de acuerdo esa mañana, las diferentes alarmas iban sonando, era difícil dormirse.

A las 7:30 a.m. empezaba nuestra tercera etapa esta vez de 20 kilómetros aproximadamente. Una etapa fácil y corta, después de haber realizado los 35 kilómetros del día anterior.

Esta etapa no la hicimos solas,  pues empezamos a caminar con los que serían nuestros compañeros de camino hasta llegar a Santiago de Compostela. Obviamente, fuimos todos juntos durante el camino, pero cada uno llevaba su ritmo y nos íbamos esperando y apoyando.

La etapa nos encantó, disfrutamos de cada kilómetro. Sobretodo, nos paramos en Arcade, pueblo donde estuvimos viendo como el sol se ponía cada vez más alto desde su puente “Ponte Sampaio”.

Los peregrinos podemos llegar a Pontevedra, aprovechando una alternativa a los últimos tres kilómetros por asfalto, una bonita senda fluvial llamada do Río dos Gafos. Al ser un recorrido más quebrado alarga, en aproximadamente un kilómetro, la distancia.

Se notaban en las piernas los kilómetros acumulados, pero llegamos en 5 horas a Pontevedra, tras un parón para poder desayunar en “Casa Fermín”.

Una vez llegamos a Pontevedra, nos se paramos, cada uno fue en busca su albergue. El albergue público se encuentra a unos 20 minutos del centro de la ciudad (1,5km), ya que esta situado a las afueras. Si quieres otras opciones, puedes optar por albergues privados por 10-12 euros la noche. Nosotras llegamos al nuestro, Slow City Hostel, un albergue pequeño, pero muy correcto.

En vez de ducharnos, vamos directamente a comer a un restaurante cercano, después descansaríamos un rato.

Pontevedra tiene un encanto especial pese a ser una ciudad. Sus calles aun conservan si su historia. Sin duda, es una ciudad que no debes dejar de visitar.  Su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1951, es uno de los mejor conservados de Galicia (junto con el de Santiago de Compostela)

En el centro, donde se alberga la Iglesia de la Virgen Peregrina esta lleno de bares y restaurantes de todo tipo. Merece la pena, después de haber descansado, descubrir Pontevedra como se merece.

Nosotras lo hicimos, pero nuestros planes se torcieron al tener que hacer una visita al Hospital. Una de nosotras estaba a 39º de fiebre. Diagnostico, amigdalitis. Por favor, un buen chute y mañana a continuar el camino. Y así fue.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *